Golpe de estado en Honduras

La política en Honduras estapasando un momento de autoritarismo muy desagradable. Esta es la triste historia de uno de los países más pobres de américa latina, con una hedionda historia de gobiernos militares, que no ha terminado.

Es evidente que la derecha hondureña se encuentra muy radicalizada en su accionar anti democrático. Como siempre, los que morirán y sufrirán son los más pobres, mientras los líderes de este golpe fascista ven el horizonte prosperidad y negocios que les facilitará el poder que han obtenido en base a la violencia golpista.

Les  dejo una nota que habla de los sucesos tomada de Página 12

Aislado, el régimen de Honduras reprimió

La policía cargó contra los seguidores de Zelaya, agolpados en torno de la casa de gobierno para exigir la restitución del presidente. Hubo al menos un muerto y decenas de heridos. Obama remarcó que ceder ante los golpistas era retroceder en la historia.


Tan sólo 24 horas después de usurpar el poder mediante un golpe de Estado, el gobierno de facto en Honduras, encabezado por el legislador Roberto Micheletti, comenzó ayer a reprimir a manifestantes que se agolpaban en torno de la casa de gobierno para exigir la restitución del depuesto mandatario, Manuel Zelaya. Según testigos citados por la cadena Telesur, las fuerzas policiales golpearon y lanzaron gases lacrimógenos contra varios cientos de hondureños, al tiempo que otras unidades policiales reprimían a miles de personas en distintos puntos de la capital y otras ciudades del país, con un saldo de 60 heridos. Ayer, la negativa de la comunidad internacional a reconocer al régimen se acrecentó aún más, pero los golpistas insisten en buscar legitimidad.

La represión duró toda la jornada de ayer y los medios de comunicación locales no transmitieron nada. Un directivo del gremio docente denunció que los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad dejaron un muerto y decenas de heridos. La víctima es un trabajador de una empresa de telecomunicaciones que fue atropellado por un militar, según dijo ayer Eugelio Chávez, presidente del Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras. Existen versiones todavía no confirmadas que señalaban la muerte de un estudiante en las manifestaciones en el centro de Tegucigalpa.

Roberto Micheletti, juramentado como nuevo presidente de facto, explicó que en su país no hubo ningún golpe de Estado. “Lo que sucedió aquí es una sucesión constitucional. Creo que nadie, ni Obama, ni mucho menos Hugo Chávez, tiene derecho a amenazar a este país”, señaló. Asimismo, y ante la pregunta de si había tenido contacto con mandatarios de otras naciones, quienes no hicieron más que repudiar los hechos ocurridos en el país centroamericano, Micheletti reconoció que por el momento el aislamiento es intenso, pero adelantó una campaña diplomática para intentar convencer al resto de la comunidad internacional de que secuestrar al presidente y enviarlo en avión a otro país fue un acto legal. “No hemos tenido comunicación con los mandatarios de América latina y América Central, pero esperaremos a que nuestros embajadores acudan a ellos para explicarles lo que ha pasado en el país”, precisó, tras lo cual, y antes de partir, quiso dejar una sensación de tranquilidad. “Hoy es un día normal para Honduras”, aclaró, sin hacer referencia al toque de queda vigente, los miles de hondureños en las calles y el estado de paro general en el que se encontraban cientos de empleados del sector público en rechazo al golpe de Estado.

Por eso, para el mandatario estadounidense, Barack Obama, la situación está lejos de ser normal en el tercer país más pobre del hemisferio americano. Ayer, desde Washington, el líder demócrata volvió a condenar el golpe cívico-militar y ratificó su apoyo al depuesto jefe de Estado. “La maniobra que condujo al derrocamiento de Manuel Zelaya es ilegal. El fue elegido democráticamente, no había terminado aún su mandato y es el único presidente que nosotros reconocemos”, precisó.

A su vez, Obama remarcó que ceder ante los golpistas retrotraería a la región a la época en que los militares acostumbraban a dar golpes de Estado de manera frecuente. “Sería un grave precedente si comenzamos a retroceder a la época en que veíamos golpes militares como una forma de transición política, en lugar de elecciones democráticas”, razonó.

Pero más allá de la condena del estadounidense, el círculo internacional de presión y rechazo a los golpistas se cerró ayer aún más cuando los comunicados de repudio y condena llovieron desde la Unión Europea (UE), el Mercosur y el presidente mexicano, Felipe Calderón, en representación de todo el Grupo de Río.

A su turno, José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), se trasladó ayer de urgencia a Managua (ver aparte) y reforzó una vez más la postura del organismo interamericano, al señalar que el organismo no reconocerá dictaduras en ningún Estado y, por ello, el único camino es aislar a los golpistas hondureños hasta que se rindan. “Hay que mantener la presión. Si la comunidad internacional mantiene su unidad como hasta ahora, va a obtener resultados. No debemos aceptar a ese gobierno por ningún motivo y no dar muestras de disposición”, aseguró el chileno.

Manuel Zelaya fue derrocado de la presidencia de Honduras el domingo por la madrugada luego de que unidades del Ejército de ese país procedieran a secuestrarlo de la residencia oficial tras recibir el aval de la Corte Suprema y el Congreso. Ese día, Zelaya intentaba llevar adelante una consulta popular con la intención de reformar la Constitución e incluir, entre otras cosas, la posibilidad de una reelección presidencial.

Ayer, según le contó a este diario por email una argentina residente en Honduras, miles de personas se agolparon durante toda la jornada frente a la residencia presidencial para repudiar a los golpistas y reclamar el restablecimiento inmediato del presidente democrático Manuel Zelaya.

Con ese telón de fondo, el derrocado mandatario se dirigirá hoy a la Asamblea General de la ONU en Nueva York para exponer lo sucedido en su país y buscar una mayor condena internacional al golpe de Estado. El apoyo del conjunto de los países americanos ya está asegurado. Los golpistas están cada vez más encerrados.

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